Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.
Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.
Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.
Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.
(Convirtiendo horas en segundos)
Categorías: Pasando Página
[...un policía llama a la puerta de Gerbasio...]
—¿Es usted Gerbasio Spoka?
—Sí.
—Vengo a detenerle. Tiene derecho a…
—¿Puedo saber de qué se me acusa?
—No lo sé… ¿puede?
—¡Eso es lo que pregunto!
—¿¿Y cómo quiere que yo lo sepa??
—Porque es usted quien viene a detenerme.
—Pero no he sido yo quien le ha acusado.
—Entonces, ¿por qué quiere detenerme?
—Porque me han ordenado que lo haga.
—Bien, pues yo le ordeno que no lo haga.
[...pequeño bloqueo cerebral del policía...]
—Usted no tiene autoridad para dar esa orden.
—¿Por qué está tan seguro? Si no sabe de qué se me acusa, igualmente podría no saber si soy superintendente del cuerpo de policía o juez del Tribunal Supremo.
—¿Es que quiere añadir a sus cargos el de resistencia a la autoridad?
—¿A qué cargos exactamente se refiere?
[...policía enrojeciendo colocado de marrón...]
—Por lo que veo, sí que quiere, ¿eh?
—¿Es una pregunta retórica?
[...pausa incómoda...]
—No entiendo esto último.
—Que si tengo que contestar a la pregunta.
—¿A qué pregunta?
—Usted ha preguntado que si yo quería añadir a mis cargos el de resistencia a la autoridad. ¿Tengo que contestar?
—¿Me está vacilando?
—¿También me va a detener por vacilón?
[...tintinear de esposas y entrecejo policial fruncido...]
—No tengo tiempo para esto.
—Qué casualidad… yo tampoco.
[...Gerbasio empieza a cerrar la puerta y el policía sorprendido la sujeta...]
—No me obligue a usar la fuerza.
—Trato hecho.
[...Gerbasio vuelve a intentar cerrar la puerta y el policía vuelve a sujetarla...]
—Se me está acabando la paciencia.
—No pienso aceptar el arresto hasta que no sepa de qué se me acusa.
—¡Usted no puede rechazar el arresto!
—¿Quién lo dice?
—Lo dice la Ley, ¡coño!
—Pero yo soy un delincuente, ¿no?, estoy al margen de lo que diga la Ley, ¿no?
—No conseguirá liarme, voy a detenerle le guste o no.
—No conseguira detenerme, voy a liarle le guste o no.
[...pistola en mano policial, sonrisa asesina en rostro policial...]
—¿Y cómo piensa liarme, exactamente?
—¿Está seguro de que es a mí a quien busca?
[...fugaz tic nervioso en la mejilla del policía...]
—Ha dicho que se llama Gerbasio Spoka, ¿no?
—También se llaman así mi padre y mis tres hermanos, y todos viven aquí. No querrá detener a un inocente, ¿verdad?
[...policía palideciendo...]
—Venga… en serio…
—Se lo juro.
—Cagondios… ¿Y a cuál tengo que detener?
—Si supieramos cuáles son los cargos podríamos descubrir quién cometió el delito.
—¡Pero yo no sé cuáles son los cargos!
—¿Se da cuenta? ¡Era lo que yo trataba de decirle desde el principio!
—Pensé que me estaba tomando el pelo.
—Nunca se me ocurriría… tengo el mío.
[...el policía vuelve a la comisaría y Gerbasio aprovecha para escapar del país...]
Categorías: Baúl de Desechos
La tristeza vive en cada instante desprovechado y se alimenta del futuro que creíamos llevar a salvo en un bolsillo lleno de agujeros. “Mañana” es una ilusión, un deseo, una semilla del árbol de los recuerdos que no ocurrieron, cuyas ramas estarán llenas de lo que ojalá hubieramos hecho. No lleguemos tarde a nuestra vida.
Categorías: Tecleando Tonterías
Saber es negociar con la duda… y perder.
Categorías: Baúl de Desechos